Ciclo Hidrológico de Puerto Rico
El ciclo hidrológico de una zona, región, isla, o país, es en esencia un inventario del agua. Generalmente se expresa  gráficamente con datos numéricos de la distribución física y espacial de los componentes de dicho ciclo,  En islas tropicales como Puerto Rico estos componentes incluyen: precipitación (lluvia); evapotranspiración; almacenaje en los acuíferos y embalses; descargas de escorrentía al mar; extracciones de agua de rios, embalses y acuíferos para diversos usos (agua potable, riego agricola, usos industriales); descargas de acuíferos a rios, humedales y lagunas; y descargas directamente al mar de aguas procedentes de plantas sanitarias públicas (AAA) e industriales.  

Los estudios llevados a cabo en Puerto Rico por el Servicio Geológico Federal (USGS) y por el Servicio Metereológico Nacional (NWS) permiten definir con relativa precisión cada uno de los componentes del ciclo hidrológico de la isla.  Las sub-páginas sobre Clima, Aguas Superficiales, Aguas Subterráneas, y Uso de Agua , proveen los datos cuantitativos necesarios para definir el inventario. El ciclo hidrológico promedio en la isla se ilustra gráficamente en la figura a la derecha, donde resaltan la gran cantidad de lluvia, evapotranspiración, y escorrentía. 
 RECURSOS DE AGUA DE PUERTO RICO
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Anualmente ocurren variaciones en la lluvia y temperatura sobre la isla, lo que afecta directamente los otros elementos del ciclo. Localmente el ciclo varía significativamente entre las cuencas individuales debido a variaciones regionales en lluvia, áreas de captación, fisiografía, geología, temperatura, evapotranspiración, escorrentía, extracciones de agua, y el área de captación. Periódicamente, disturbios tropicales (vaguadas, frentes de frio, temporales, y huracanes) que afectan a Puerto Rico y su vecindad inducen lluvias de hasta 25 pulgadas en 24 horas, resultando en escorrentías extraordinarias que impactan el ciclo hidrológico del año o años de estos eventos. Igualmente, las sequías periódicas que la isla sufre, resultan en disminuciones en la lluvia promedio anual de hasta un 30 %, lo que resulta en mermas en la escorrentía y aumentos potenciales en la evapotranspiración. Sin embargo, a largo plazo los datos en la figura arriba son estadísticamente representativos del ciclo hidrológico promedio a largo plazo.