Uno de los estuarios más importantes en Puerto Rico es el de la Bahía de San Juan. Este estuario fue designado por la Agencia Federal de Protección Ambiental (USEPA) como parte de la red de “Estuarios Nacionales”, para promover su conservación y rehabilitación. Este estuario incluye la Bahía de San Juan y las lagunas Condado, San José, Torrecilla y Piñones, y los canales que las interconectan. El segmento oeste de la Laguna San José es referido como la Laguna Los Corozos, ya que en el siglo 19 un dique artificial la separaba del cuerpo principal de San José, el cual fue removido. El estuario se alimenta de agua fresca provenientes del Río Piedras y varios caños y quebradas que descargan escorrentía urbana, particularmente el Caño de Martín Peña y la Quebrada Blasina. El estuario incluye ambientes de arrecifes de coral, lagunas superficiales de mar abierto, áreas inter-mareales rocosas, dunas y playas, planicies arenosas, pantanos y salinas, pantanos salobres, pantanos de agua dulce, mangles, humedales boscosos, y lagunas o estanques de agua dulce. Hidráulicamente es un sistema complejo dominado por el reflujo de agua de mar controlado por las mareas en la zona (ver sub-página Lagunas). Existen diferencias significativas en la salinidad entre los cuerpos de agua que forman el estuario, así como variaciones en tiempo y espacio. Las Lagunas San José y Torrecilla exhiben las concentraciones y variaciones máximas de salinidad debido a múltiples conexiones al mar y descargas de escorrentía urbana de la zona de Carolina. Además, debido a dragados anteriores, bolsillos de agua de mar se mantienen en la Laguna San José en zonas donde las excavaciones impiden la circulación y mezcla del agua. En comparación, la salinidad en la Bahía de San Juan es similar a la que ocurre en el mar abierto (35 partes por mil (o/oo)). Cerca de la boca del Caño Martín Peña en la Bahía de San Juan, la salinidad disminuye respondiendo a descargas de agua fresca del Río Piedras y al flujo del propio caño. En este caño, predomina el agua fresca en la superficie del canal, flotando sobre agua salina de mayor densidad (USCOE, 2003), la mezcla altamente contaminada con descargas sanitarias de la zona de Cantera, donde se utilizan pozos sépticos.






































































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ESTUARIOS, Página 2
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ESTUARIO DE LA BAHIA DE SAN JUAN
BOSQUES DE MANGLES EN LA BAHIA DE JOBOS
Foto NOAA, 2010
Entre los estuarios riberinos en Puerto Rico, el del Río Grande de Arecibo en Arecibo fue estudiado intensamente como parte del desarrollo del Superacueducto del Norte. Este estuario ubica en una zona de meandros del río (ver figura siguiente), con múltiples bocas al mar, aunque los dos tramos hacia el oeste están en desuso y el rio fluye por el tramo este. Las bocas hacia el oeste forman lagunas alimentadas por agua subterránea. Durante mareas máximas, la cuña de agua salina penetra rio arriba hasta la vecindad de la estación de medir flujos del USGS cerca de la antigua Central Cambalache (50029000). Previo al desarrollo del Embalse Dos Bocas en Utuado y su planta hidroeléctrica, este estuario posiblemente era muy similar al del Río Grande de Manatí al presente. Flujos abundantes generados por la lluvia copiosa en la cuenca que alimenta el río generaban crecientes frecuentes que mantenían el estuario como un sistema generalmente de agua fresca hasta la vecindad de la boca al mar. El embalse alteró el régimen de flujo del río y del estuario, reduciendo estos picos e induciendo períodos de flujos mínimos extremos, los que permiten que la cuña de agua salada penetre aguas arriba con mucha más frecuencia que previo al desarrollo de la represa. Paralelamente, la reducción en flujo contribuyó al efecto de las mareas en formar una duna más efectiva y permanente en la boca del río al mar. La emigración aguas arriba de varias especies, incluyendo el cetí, se afectó por la represa, reduciendo sus poblaciones con el tiempo al eliminarse el acceso a los hábitats en la parte alta del Río Grande de Arecibo. El estuario también es alterado por la extracción de arena en su boca al mar.
En los estudios para el desarrollo del Superacueducto del Norte (que extrae hasta 100 millones de galones de agua por dia (mgd) para agua potable del Rio Grande de Arecibo media milla aguas arriba de la estación 50029000) se calibró un modelo matemático para simular el comportamiento del estuario en y antes del proyecto y estimar la cantidad mínima de flujo requerido para mantener la calidad del agua y la vida acuática en la parte baja del sistema. Este flujo mínimo se estimó en 20 mgd (31 pcs), y durante sequías se provee de la descarga del Rio Tanamá y el Manantial de San Pedro.

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Otro estuario salino de importancia en la Isla es la Bahía de Jobos en Guayama y Salinas, en la Región Sur (figura siguiente). El área es reconocida como la Reserva Nacional de Investigación Estuarina Bahía de Jobos ("Jobos Bay National Estuarine Research Reserve" o "JOBNERR" por sus siglas en inglés, comúnmente referida como Reserva de “Jobaner”) por la "National Oceanic and Atmospheric Administration" (Administración Nacional Atmosférica y Oceánica o NOAA). Esta reserva incluye aproximadamente 3,000 acres en la Bahía de Jobos, incluyendo los Cayos Caribe y áreas aledañas a la Central Aguirre. La Bahía de Jobos es un ejemplo típico de un estuario en las costas áridas de la región caribeña. Lo caracterizan las lagunas extensas, pequeños islotes poblados de manglares, praderas de yerbas marinas y arrecifes de coral. Es hábitat de muchas especies en peligro de extinción como el manatí y aves como el falcón peregrino, la mariquita de Puerto Rico y el pelícano pardo. La reserva incluye una zona de humedales donde predominan los mangles, incluyendo un área de aproximadamente 200 cuerdas (194 acres) donde las comunidades de estos árboles se han deteriorado o extinguido. La presunción general es que este deterioro de los mangles en esta reserva se debe a reducciones en el flujo de agua subterránea hacia el estuario debido a extracciones por pozos al norte de la zona (González, 2003). Sin embargo, estudios y análisis llevados a cabo recientemente por Quiñones (2012) establecen que la fuente principal de agua fresca al estuario no es el acuífero, sino la escorrentía causada por eventos de lluvias intensas. El deterioro de la zona de mangles se debe probablemente a un ciclo de lluvia deficiente a largo plazo que afecta la zona, y que puede extenderse por 30 ó más años. Este estudio fue publicado recientemente en Acta Científica (ver sub-página en Inicio), y presionando el link siguiente puede bajarse una copia en formato PDF.